Una pulsera con mucho corazón

Cada paso, cada latido, cada caloría. Las pulseras de actividad evolucionan para medir cada día más parámetros de nuestra actividad física y retarnos a llevar una vida más saludable. Hemos probado la Fitbit Charge HR que acaba de llegar al mercado y añade corazón a la familia de cuantificadores.

La Fitbit Charge HR registra durante todo el día (y la noche) una serie de parámetros que luego se pueden consultar a través de una aplicación web, en la ‘app’ para móviles y tabletas o directamente en la pulsera, gracias a una pequeña pantalla monocroma que se enciende pulsando un botón.

La base de la cuantificación son los pasos. Todos los monitores de actividad, de forma más o menos exacta, miden cada zancada a lo largo de todo el día. Incentivan al usuario a ponerse en pie y caminar en los momentos de menos actividad o a volver a casa dando un paseo, en lugar de coger el coche o el transporte público, para completar nuestro objetivo.

El número total de pasos puede ser consultado en todo momento y determina también la distancia recorrida. Los objetivos, diarios o semanales, son marcados por el usuario a través de la aplicación.

Ritmo cardíaco

Una función única de la Fitbit Charge HR es la monitorización del ritmo cardíaco. A través de unas luces led situadas en la parte inferior de la pulsera es capaz de registrar el pulso a lo largo de todo el día. El usuario podrá consultar en cualquier momento la actividad de su corazón, que se divide en cuatro zonas o estados. La pulsera calcula el ritmo máximo con una sencilla fórmula: 220 pulsaciones menos la edad. A partir de este dato delimita las zonas basándose en porcentajes:

  1. Por debajo del 50% del máximo el usuario está fuera de zona,este es el estado más común, las pulsaciones que tenemos en reposo.
  2. La zona ‘quema grasas’ se sitúa entre el 50 y el 69%, es un estado de esfuerzo moderado y en el que el mayor porcentaje de las calorías consumidas provienen de la grasa.
  3. La zona de cardio se sitúa entre el 70 y el 84% de las pulsaciones máximas, el ejercicio es aquí más intenso y la quema de calorías es también mayor, además es más fácil mantener en el tiempo un ejercicio continuado a este nivel.
  4. Por último, la zona de pico está a partir del 85% y aunque es el estado en el que más calorías se consumen es también más difícil de mantener de forma constante, está indicado así para entrenamientos cortos e intensos.

Aunque la Fitbit Charge HR detecta automática y constantemente el pulso del usuario, se le puede indicar con una pulsación larga de su único botón que se va a iniciar un entrenamiento y repetir está acción para mostrarle cuándo hemos finalizado. Durante todo el ejercicio el usuario podrá consultar datos como la duración, los pasos dados, el pulso o las calorías consumidas. Al finalizar el entreno, se generan una serie de gráficas que mostrarán la evolución de los datos anteriormente mencionados así como la distancia recorrida. Esta última cifra será aproximada, ya que Fitbit Charge HR carece de GPS.

Otro fallo es que este modo de medir el pulso es más inexacto, ya que, sobre todo, a la hora de hacer ejercicio, la pulsera baila en la muñeca y no es eficaz en momentos puntuales.

Calorías consumidas e ingeridas

Además de los pasos y el ritmo cardiaco, esta pulsera inteligente es capaz de detectar las plantas subidas, lo que incentivará a su dueño a optar por las escaleras en detrimento del ascensor para cumplir sus objetivos. Todos estos parámetros permiten al sistema determinar de forma bastante exacta las calorías consumidas cada día.

Aunque la Fitbit Charge HR no detecta lo que se ha comido, estos datos se pueden introducir en el sistema de forma manual a través de la aplicación móvil o web para llevar un control completo de nuestra alimentación. La ‘app’ presume de tener una amplia base de datos, pero hay muchos alimentos que no aparecen y que habrá que introducir de forma manual u optar por uno similar. Además el lector de códigos de barras que incorpora para introducir alimentos mediante un sencillo escaneo, directamente no funciona.

Aunque los primeros días se puede llevar un registro completo de la alimentación, con el paso del tiempo se vuelve tedioso y la mayoría de usuarios abandonarán esta costumbre.

24 horas de cuantificación

Por las noches la Fitbit Charge HR no deja de trabajar. Esta pulsera inteligente detecta automáticamente cuando el usuario se echa a dormir y monitoriza también su sueño. A la mañana siguiente se pueden consultar datos como las horas totales de sueño, las veces que nos hemos despertado durante la noche o incluso cuando nuestro descanso ha sido una poco más inquieto.

La pulsera se conecta al móvil de forma inalámbrica a través de bluetooth para transmitir los datos almacenados y también muestra en su pantalla las llamadas entrantes de las que avisa con una vibración. La batería dura entre cuatro y cinco días por lo que se debe recargar dos veces por semana, un proceso que dura entre una hora y media y dos horas. Un fallo grave es que no se cargue a través de microUSB sino con un cable único que en caso de rotura o pérdida dará algún que otro quebradero a su dueño.

En definitiva, la Fitbit Charge HR es un monitor indicado para aquellos usuarios que quieran llevar un completo registro de su actividad de forma automática. Por desgracia tiene carencias. La ausencia de una antena GPS obligará al usuario a llevar el móvil encima si quiere un registro más exhaustivo de los datos de sus carreras. Esta pulsera no es un sustituto de otras soluciones más completas e indicadas para los amantes de los deportes al aire libre, sino un incentivo para llevar una vida más saludable y un constante registro de cada paso dado y cada latido de nuestro corazón.

Ficha técnica

Precio: 150 euros
Mide: Pasos dados, ritmo cardiaco, plantas subidas, distancia recorrida (aproximada ya que carece de GPS), calidad del sueño y calorías consumidas.
Material: Plástico.
Batería/tiempo de carga: 4-5 días/1-2 horas
Datos en pantalla: Hora, calorias, ritmo cardiaco, pasos, distancia y plantas.
Funciones adicionales: Alarmas por vibración.

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