Embrujados por ‘The Witcher’

Tras meditar un par de horas te sientes descansado, lleno de vida de nuevo. Te levantas y miras a tu alrededor, el sol comienza a aparecer en el horizonte cegándote levemente y aportando tonos cálidos al bosque que te rodea, que se mece al ritmo que le marca el viento, un aire que también mueve tus blancos cabellos. Con un simple silbido llamas a tu corcel y, con dos espadas a la espalda, una para humanos y otra para bestias, galopas hacia tu próxima misión.

Eres Geralt de Rivia, ‘el Lobo Blanco’, ‘el Carnicero de Blaviken’, un cazarecompensas, un asesino de reyes, un aniquilador de monstruos. Un brujo.
Las aventuras fantásticas están de moda. Si ‘El señor de los anillos’ tuvo su trilogía en la gran pantalla y ‘Juego de tronos’ está siendo disfrutada en forma de serie, la saga de ‘The Witcher’, del escritor polaco Andrzej Sapkowski, ha cogido forma de videojuego. Esta tercera entrega es, sin lugar a dudas, la más ambiciosa de las tres.

La historia principal es simple. Geralt busca a Ciri, su hija adoptiva, criada en las artes de la brujería. Para dar con ella, nuestro protagonista deberá recorrer un mundo que hará las delicias de los amantes de la fantasía, llevándonos a un universo medieval plagado de grifos, espectros, trolls, brujas y otras criaturas oscuras que amenazan al Lobo Blanco de forma constante. Un mundo devastado por la guerra, dónde los cadáveres se pudren en el campo de batalla y son un apetitoso festín para los saqueadores, pero donde también florece la economía con comerciantes y herreros que mercadean en pequeñas aldeas y grandes urbes.

En esta tercera entrega de ‘The Witcher’, el jugador podrá desviarse en cualquier momento de la trama principal, para cumplir una de las innumerables encomiendas secundarias que aparecerán por el camino.En este gigantesco y preciosista mundo nada es lo que parece y pronto aprenderemos que no podemos fiarnos ni de nuestra sombra y que los hombres pueden ser peores que las bestias a las que debemos dar caza.

A nivel gráfico, ‘The Witcher 3: Wild Hunt’ llama la atención por el comportamiento sumamente realista del las imágenes en detalles como la vegetación, el pelaje de los enemigos y la melena blanca del propio Geralt. La estética está también sumamente cuidada, cientos de personajes diferentes se cruzarán en nuestro camino absortos en sus quehaceres cotidianos y en envueltos por un mundo en el que el paso del tiempo se refleja en largos días de un radiante sol, preciosos amaneceres y puestas de sol que contrastan con desapacibles y lluviosas noches.

Para luchar, dos hojas –la de plata para monstruos y la de acero para humanos–, una ballesta para criaturas voladoras y una serie de hechizos serán las armas de Geralt. Poco a poco, irá aumentando su destreza a la hora de esquivar ataques e infligir daño a golpe de mandoble, para lograr enfrentarse de tú a tú con enemigos que al comienzo de la aventurapodían acabar con este experimentado cazarecompensas sin despeinarse. Para curar las heridas sufridas en combate Geralt puede comer, beber o meditar durante unas horas en un lugar tranquilo.

Pero no todo es luchar en ‘The Witcher’. Además de un guerrero, el Lobo Blanco es un hábil rastreador, con un sexto sentido que le permite seguir huellas, indicios y pistas para lograr sus objetivos. Asimismo, detrás de cada misión hay una historia y las conversaciones con los personajes, tanto protagonistas, como secundarios, marcarán el devenir de la aventura, por lo que el jugador deberá medir bien sus palabras. Ante una situación comprometida podremos elegir entre tratar de calmar a la gente con nuestro poder de persuasión o directamente pasar sus pescuezos por nuestro frío acero; siempre conscientes de que cada decisión cuenta, y que puede pasarnos factura en el futuro.

‘The Witcher 3: Wild Hunt’ (disponible para PC, PS4 y Xbox One) es, en definitiva, un gran juego, con el que sus creadores han concebido un universo abrumadoramente grande y repleto de aventuras, espeluznantes criaturas y geniales personajes. Está especialmente indicado para los amantes de los mundos de estética medieval y los relatos de fantasía, y cuenta con hermosos paisajes, un protagonista duro y bien definido y una historia principal compleja y larga, aunque a veces sobresaturada de diálogos.

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