‘Zelda: Breath of the Wild’, una aventura inmensa

La nueva entrega de la genial saga de Nintendo es un mundo abierto divertidísimo y adictivo que juega muy bien sus cartas.

Como el héroe en los primeros compases de la aventura, en el nuevo ‘Zelda’ el jugador se siente perdido, lanzado a un mundo de una extensión descomunal sin un propósito inmediato, pero con un destino manifiesto: derrotar al malvado Ganon. Link, que repite como protagonista, despierta desnudo, desarmado y amnésico de un sueño de cien años. Poco a poco ganará experiencia y recogerá armas que le ayudarán a sobrevivir en un bello y peligroso Hyrule.

La inmensidad de este reino –verdadero protagonista del juego– es abrumadora, y no solo por su vastísima extensión, sino porque rebosa vida. El viento mece la hierba, las tormentas azotan sus montañas y el sol lame sus campos con bellos atardeceres que dan paso a noches frías y aterradoras. Se ha llenado cada rincón de historia, de enemigos, de cofres escondidos o de una columna de humo que se divisa en el horizonte y hace que nos desviemos del objetivo sin darnos cuenta.

La Switch no puede competir en gráficos y realismo con titanes como la PS4 y Nintendo, lo sabe. Esa no es su guerra. ‘Zelda: Breath of the Wild’ es un juego dibujado que apela a la imaginación. Un título con píxeles y un apartado estético y artístico que recuerda a obras maestras del anime como ‘El viaje de Chihiro’ o ‘El castillo ambulante’. Una influencia nipona que también se nota en la historia, carente de giros inesperados o sobresaltos y bastante blanca y sencilla.

El sistema de lucha permite aproximarse a las peleas desde diversos puntos de vista. Desde el sigilo, por sorpresa, de un modo ‘explosivo’, arrollador o a las bravas. Armados con poderosos mandobles y lanzas o con un más conservador combo de espada y escudo. Link también cuenta con un arco con diferentes tipos de flecha (normales, fuego, hielo, eléctricas, explosivas…).

Para desplazarse podrá correr, escalar -todo se puede escalar si tienes la resistencia necesaria-, montar a caballo o volar con una especie de ala delta llamada paravela. Para viajes más largos y rápidos, también podrá teletransportarse a lugares ya descubiertos. Muy útil en un mundo tan grande.

Además, Link tendrá que cazarpescar y recolectar alimentos para luego mezclarlos en la cocina, que en esté juego es de lo más creativa. Estos alimentos no solo le permitirán recuperar vída, sino que correctamente mezclados contendrán propiedades como la resistencia al frío o a la electricidad que serán muy últiles en determinados momentos de la aventura.

A pesar de tener una historia relativamente plana, esta nueva entrega de Zelda es inmensamente adictiva. Uno de esos juegos de: “Venga, solo un ratito más”; una aventura desafiante que te seduce para tratar de derrotar al enemigo y, si no lo consigues, darte la vuelta y volver al cabo de las horas o los días con más experiencia, más vida y una espada mejor.

En ‘Zelda: Breath of the Wild’ no hay un camino marcado, cada partida es única, y es el jugador el que decide qué hacer, por dónde ir, si enfrentarse a un enemigo o si evitarle y dar un rodeo. Existen puntos marcados que ayudan a ganar experiencia: escalar las torres permitirá al jugador desvelar las distintas regiones de Hyrule y desde ellas podrá divisar los santuarios que, además de poderes, otorgarán a Link puntos de vida o resistencia. Difícil elección.

Mejorando, haciendo acopio de un buen arsenal y protegido con una armadura, Link irá ganando confianza hasta sentirse capaz de enfrentarse al todopoderoso Ganon. Pero ese es solo el objetivo final, lo verdaderamente importante, como en la vida, está en el camino que se dibuja mientras nos acercamos al final de nuestra particular aventura.

Al sostener el cartucho de este juego en la mano, sorprende los cientos de horas de diversión y desafío que caben en un espacio tan reducido. Nintendo ha demostrado que no estaba todo dicho en cuanto mundos abiertos, ni en cuanto a una de sus sagas más exitosas, y marca el camino a seguir demostrando, una vez más, que no todo es potencia gráfica.

Artículos relacionados:

Deja un comentario