Nintendo Switch, una Wii para sacar a pasear

La nueva consola portátil de Nintendo quiere conquistar el salón. Es un tablet de pequeñas dimensiones con pantalla táctil y mandos de consola tradicional. Está pensada para ser disfrutada en pantalla grande y regresar a las 6,2 pulgadas con sólo un gesto. Es una Wii que cabe en un bolso y una DS para compartir con amigos. Nintendo lo quiere todo, y para eso ha creado Switch. Pero corre riesgos, porque ya se sabe que “quien mucho abarca…”.

La Nintendo Switch no es la mejor consola del mercado. No está pensada para el disfrute de los jugones. No tiene los mejores gráficos: en la época del 4K apenas llega al FullHD, y eso si la conectamos a la tele, ya en modo portátil solo llega a 720p.

Tampoco tiene el catálogo más completo de juegos, aunque los japoneses prometen ir llenándolo de pequeños y grandes juegos paulatinamente, a razón de un ‘AAA’ al mes. Su batería tampoco es para echar cohetes y muchas tabletas y móviles triplican las 3 horas que, con suerte, podrá ofrecer.

Nintendo intenta repetir la gran revolución de la Wii original y, de paso, olvidar el fracaso que ha supuesto la Wii U, con un híbrido entre consola portátil y sobremesa que se se asienta en el principal pilar de la compañía japonesa: el entretenimiento para toda la familia. Su éxito o fracaso dependerá en gran medida de si los juegos logran sacar todo el partido a las nuevas formas de divertirse que ofrece la consola.

Pero el gran secreto de la Switch no está en la propia consola; no es su versatilidad a la hora de entretener tanto en el salón como fuera de él; ni siquiera son sus revolucionarios Joycon –unos minimandos estilo Wii desmontables–; su arma oculta se la aportarás tú. Son tus amigos y conocidos, tu familia y lo tremendamente divertida que se vuelve esta pequeña arma de entretenimiento masivo cuando se disfruta en compañía.

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