Moto G y ZTE Blade S6: la gama media androide se reivindica

Más allá de los buques insignia, existen productos más asequibles. Inspeccionamos dos de sus máximos representante.

No llenan teatros en grandes presentaciones ni cuentan con pantallas saturadas de píxeles, procesadores de potencia descomunal o cámaras aptas para fotógrafos profesionales. Sin embargo, existe una necesaria gama media, con móviles que hacen exactamente lo mismo que sus hermanos mayores, un poquito más despacio, por mucho menos dinero.

Dos de ellos son el Moto G y el Blade S6. Les separan muchas diferencias, tanto en el interior como en el aspecto exterior, pero tal vez la más importante para el usuario sean los 80 euros del precio ¿Merece la pena pagarlos?

El más caro, el ZTE Blade S6, es una descarada copia del iPhone 6, pero es una buena copia. Su diseño llama la atención. Es muy fino, solo 7,7 mm, y su elegante frontal cuenta con un único botón azul que se ilumina con cada notificación. La trasera es de un plástico que imita el metal pulido, pero no engaña al tacto. Sus bordes redondeados y su poco peso completan un terminal que da una muy buena sensación en la mano. Tiene en su interior una versión simplificada de Android que pretende imitar a iOS (sistema operativo de Apple) pero se excede en sus ansias de sencillez.

Por su parte, el terminal de Motorola cuenta con un diseño gomoso, que se agarra muy bien a la mano, pero resulta un poco más tosco. Su grosor supera el centímetro y pesa 15 gramos más que el ‘smartphone’ de ZTE.

El Blade S6 no cuenta con el procesador más potente, pero el Snapdragon 615 que late en su interior, con 8 núcleos y 64 bits, acompañado de 2 GB de RAM, crean un conjunto que ofrece una muy buena experiencia sin apenas cuelgues o tirones. Por desgracia, el Moto G cuenta con solo 1 GB de RAM y un Snapdragon 400, una combinación que se nota sobre todo en la multitarea. El terminal de Motorola es muy capaz de hacer frente a cualquier tarea, pero habrá que tener paciencia al cambiar entre aplicaciones.

El Blade S6 tiene 16 GB de memoria interna y el Moto G, 8 (aunque existe una versión de 16 GB más cara) que se llenan muy rápido. Afortunadamente, ambos terminales son ampliables con tarjetas MicroSD. En el ámbito de la fotografía y el vídeo también hay un claro ganador: aunque el Moto G no hace malas fotos, su sensor de 8 Mpx palidece si se compara con el de 13 del móvil de ZTE, que toma instantáneas con un contraste, color e iluminación muy buenos. Por su parte, las cámaras frontales de ambos terminales dejan bastante que desear.

En definitiva, el Moto G es un buen móvil que cumple a un precio muy competitivo, pero los 85 euros de diferencia con el Blade S6 están justificados por las diferencias en diseño, potencia y calidad fotográfica.

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